PERVERSIONES Y TERNURAS / LA EXTRAORDINARIA PARADOJA DE LAS PALABRAS CASI ANTAGÓNICAS
Cuando alguien se sienta a leer un libro (pertenezca al género que pertenezca) y lo toca y lee la contraportada y sus ojos se convierten en los dueños absolutos de cada una de las palabras y páginas que lo forman debería tener una única esperanza, que se cumpla la que es para mí la función esencial de la literatura, es decir, vivir la vidas que te niega el destino. Eso al menos es lo que busco yo como lectora, como vividora de historias.Yo me siento y es mi cabeza de forma voluntaria la que se ocupa de que lo provechoso se quede en mi cerebro para que no me tenga que ocupar más que de ser esa protagonista que parece prometer el autor. Eso es exactamente lo que me ha pasado al leer el nuevo libro de Deborah Vukusic, “Perversiones y ternuras”, que he vivido. La autora me ha ofrecido a través de todas las páginas la posibilidad de vidas y lenguajes que no hubiera poseído nunca si no hubiese sido porque ella se dedico a mirar, a buscar, a sentir, a presentir y a ser generosa, a montar un escenario en el que todos pudiéramos ser el personaje que no nos deja nunca ser la persona que cada uno somos.
Os dejo dos poemas, los que cierran ambos hemisferios poéticos. Sé que os encantarán y como siempre digo yo que vosotros no me los perdería forasteros.
PERVERSIONES:
STENBERG
una vez tuve un ángel azul
me miraba al espejo
y lo intuía como una fina capa
una capa de niebla
sólo visible a algunos
caminaba sobre la tierra
y mis pasos eran mullidos
cuando hablaba sólo salían palabras bellas
metáforas precisas para definir las cosas
frases perfectas que resumían
la respuesta a los dilemas
y que siempre recurrían a la acción
me abandoné
Me Di a Mi egoísmo
Al hedonismo y al onanismo
al vicio de la soledad maniática
un día me miré al espejo
y mi ángel
había cambiado de color
TERNURAS
I WANA BE YOUR DOG
llamé al perro de la noche
le dije que me llevara lejos
me clavó los colmillos en un motel
olvidado hasta de la mano del diablo
y entre los pinos me desgarró
después estuve aullando durante siglos
o noches eternas que son lo mismo
quítame los guantes
y sácame a bailar, les dije
él sólo sonrió de medio lado
y lo supe entonces
nada sería igual
sabía que me pondría un vestido ajustado
y bailaría cuando sonara la música
que reiría en mi rabia y escupiría al amor
ahora quiero
cortarme el pelo a trasquilones
asexuarme de tal modo
que no me desvirguen el sentimiento
comportarme mal unos años
sin que nadie me lo reproche