23 PANDORAS :

LUCÍA BOSCÁ GÓMEZ
Me emborracho
Me emborracho para poder dormir,
choco contra lo imposible cada vez que pestañeo,
me retuerzo sobre el colchón probando todod los costados
—no existe la postura exacta en un hueco tan inmenso—
sueño contigo, con los ojos cosidos por las legañas, sonríes.
Es cierto:
sueño
y sonríes.
Es jodido saber que justamente eso es ficticio.
Cada minuto es insoportable, uno a uno golpean
m u y l e n t a m e n t e
mis omoplatos.
Te reto: sopórtalo tú, en la invisibilidad,
y luego cuéntame qué tal.
Yo te espero allí.
& CARMEN BELTRÁN

Los hombros de los gigantes
Ser bueno era un problema.
Muy grave si lo eras en muchas cosas.
Todos esperaban que cayeses,
Un fracaso que evidenciara
esa imperfección que tú ya conocías.
Tu punto débil.
Rabiaban por conocerlo.
Te enfermaba su hipocresía
pero te aterraba estar solo.
Y te dejaste devorar por ellos.
Caíste.
Dejaste que te superaran
las veces que fueran necesarias
para lograr que te tuvieran
más pena que envidia.
No volviste a levantar cabeza.
Pero tampoco volviste a estar solo:
los hombros de todos
los triunfadores a los que aupaste
aguardan a que llores en ellos tu fracaso.
Tendría que decir que esto es otro aperitivo de la apetecible Antología 23 Pandoras, pero me temo que todos los poemas que la constituyen son platos fuertes. Pero bueno llamémoslos aperitivos por eso de que serán los encargados de hacer entrar al lector en el amplio y variado menú que forma el libro.









